«Cuando se quiere, se puede”, podría ser la frase de cabecera para pintar la historia de un crack que no solo lo ha dejado todo en la cancha sino también en cada partido que esta vida le propuso como desafío.

Esta es la historia de Ramón Francisco Burgos, más conocido como “Paco”. Joven catamarqueño con las raíces de sus pies en el populoso barrio Alem, y que gracias a la integridad y el esfuerzo conjunto de una familia que miró siempre para el frente, puedo ir superándose a sí mismo en cada etapa de su vida.

Fueron las propias calles de su barrio las que lo llevaron a ficharse en el querido Club San Lorenzo de Alem para debutar a sus cortos 15 años en la primera, junto a las figuras ocoteras de ese momento como Darío Luján, León Villacorta, José Carabajal o Néstor Agüero.

Con pasta para crack, Paco llegó incluso a ponerse en los ojos del renombrado técnico argentino Chiche Sosa, cuando aquel Chacarita del Twiti Carrario visitó Catamarca, armándose un partido amistoso donde Paco fue figura. Este Paco promesa del fútbol de corazón caliente tuvo que poner la cabeza en frío para balancear decisiones, ya que pronto a salir de la Escuela Industrial, sus padres le brindaron la generosa oportunidad de cursar la carrera de Medicina para el bien de su futuro y el de la comunidad.

Siguiendo los pasos para ser un médico, viviendo en La Rioja, Paco nunca le aflojó a su carrera deportiva, y aun estudiando esa ardua carrera, tomó la disciplina de entrenarse por su cuenta en la provincia vecina para llegar cada fin de semana a punto y rendir al máximo en el San Lorenzo de sus amores.

Ya convertido en doctor, Paco fue como jugador, parte de la campaña de San Lorenzo que, de la mano de Pauletto y con la mayoría de jugadores locales, le dio al pueblo ocotero la alegría de clasificar al Torneo Interior, llegando hasta Jujuy en el 2010.

Cuando en el 2014 Burgos cumple el sueño de jugar el súper clásico contra Villa Cubas en nuestro Estadio Provincial Bicentenario, su trabajo como médico comenzó a exigirlo más intensamente. Sintiendo la responsabilidad de honrar esa carrera de medicina que sus padres, incansables trabajadores, lograron brindarle tanto a él como a sus otros tres hermanos médicos, Paco decide continuar su pasión deportiva en la Liga de Profesionales.

Hay personas a quienes la pasión les sienta igual en todos los campos y Paquito Burgos es un ejemplo de eso ya que, tanto en la cancha como en los hospitales, así como en la vida, ha sabido entregarlo todo. Es por eso que, como amante de su barrio y conocedor de su capacidad de trabajo y disciplina, Paco enfrenta hoy uno de los desafíos más grandes de su vida, candidateándose a Concejal por el circuito 4 cuyas calles y personas conoce como la palma de su mano.

Sacándole el mayor provecho a su talento natural, tomando las oportunidades que la vida le dio y haciendo escuela de los obstáculos que le puso por enfrente, Burgos entiende y muestra con su accionar que cuando en la vida se quiere, se puede.

Hoy Paco Burgos representa trabajo con su comunidad, medicina para el pueblo, escucha a quien lo necesita, deporte como estilo de vida, y el sueño de una Catamarca donde cada persona tenga la oportunidad de ser su mejor versión.

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